Tributo a un entrenador

Recordando a Bryan Rathke (28 de febrero, 1943 – 23 de noviembre 23, 2014)

Una historia de Lo bueno de Goshen entregada por Don Macdonald

     

La verdad es que no recuerdo el momento preciso en el que Bryan Rathke se convirtió en un modelo digno de imitar; pareciera que siempre estuvo ahí — a veces como presencia fuerte en primera plana, otras veces callado, en la periferia, pero siempre presente.

En algún momento durante esos primeros años de AAU (La Unión de atletismo aficionado, por sus siglas en inglés) mantenía el orden. En esas épocas divertidas de formación nos lograba reunir cuando corríamos alrededor de la piscina/alberca; nos detenía de estarnos dando latigazos con las toallas con demasiada frecuencia, llevaba el control de los burlistas ejercicios abdominales llamados “atómicos”, y si estábamos causando problemas serios, se sabía que el “tratamiento de los 60 segundos” venía pronto. Basta con decir que con Bryan quedaba claro cuáles eran las reglas y cada uno sabía su lugar.

Con el paso de los años nos mantenía en regla tanto en la escuela como en la piscina/alberca, centrados en hacer una buena labor y a la vez, enseñándonos lecciones de vida. Usaba la natación como una herramienta de educación que nos ayudaría a aprender cómo lograr nuestras metas, cómo vivir una buena vida, y cómo retarnos a ir más allá de lo familiar y cómodo.

Recuerdo, desde el inicio, haberme enterado de que él era uno de los nadadores de estilo mariposa más veloces del mundo, hasta que apareció un tipo llamado Mark Spitz. Esto siempre fue motivo de admiración y asombro para mí, porque nos retaba a los chicos a competir con él y, uno por uno, nos eliminaba. Creo que nunca nadie llegó a ganarle.

A la vez, de algún modo entendía que la diversión y la tradición eran esenciales en la vida; una manera de marcar nuestro sendero para que otros lo sigan. Nos dejaba jugar, crecer, y divertirnos  — pero siempre quedaba claro que él esperaba más, mejor, mayor velocidad. De algún modo convirtió a un grupo improvisado de chicos en competidores feroces. Nos enseñó a respetarnos entre nosotros, y nos convirtió en ganadores con el historial de mayor número de victorias en competencias de doble encuentro en la historia de Indiana. Ninguno de nosotros era atleta olímpico; tuvimos algunos campeones estatales, pero lo que nos tornó de buenos a excelentes, fue que siempre fuimos equipo. Seamos honestos: éramos chicos promedio — que Bryan convirtió en ganadores.

Al graduarnos y seguir cada quien su camino, algunos nos mantuvimos en contacto con mayor regularidad, y otros menos. Al paso de los años, nos topábamos y la conversación espontáneamente volvía al tema del entrenador. ¿Qué está haciendo, cómo le va, nadando todavía? No, pero sus chicos sí. ¿Quién le está dando el gane ahora?, etc. Algunos se convirtieron en entrenadores, y tuvieron aún mayor éxito.

¿Fue él la única influencia? Por supuesto que no. Chris Shorthouse, un líder amable y constante siempre estaba presente. Algunos nadadores mayores que aprendieron bajo la tutela de Bryan nos instruyeron a algunos de nosotros, los chicos menores, en el trayecto; nombres como Gibson, Neff y Fult, por mencionar a algunos.

La natación es una de las únicas actividades de la vida que obliga a una persona a exhibirse en público. Te obliga a tener confianza, a ser un mejor ser humano, tanto por dentro como por fuera. Bryan nos tomó a cada uno, como a un lienzo en blanco, y agregó color, textura, ondas; trabajando junto con padres, maestros y amigos para apoyarnos y guiarnos hacia la madurez.

A todo lo ancho del espectro de las vidas que recibieron el entrenamiento de Bryan, no encontrarás a ningún perdedor o fracasado. Ese es el aporte verdaderamente sorprendente.

Gracias, entrenador. Te veré algún día, pero aún no: Todavía me falta nadar algunas vueltas más de piscina/alberca.

Bryan Rathke ejerció en Goshen High School como entrenador de natación y clavado (salto) de varones de 1968 a 1983 y de 1992 a 1994; como entrenador de natación y clavado (salto) de mujeres, de 1991 a 1997. Lideró a los varones al récord de sesenta y un victorias consecutivas en competencias de doble encuentro. Bryan fue nombrado entrenador del año de la NLC (Northern Lakes Conference), cinco veces consecutivas. Mientras él fue entrenador, GHS salió invicta durante: seis temporadas, doce campeonatos de carreras de relevo de Goshen, doce campeonatos del NLC, siete torneos regionales, y un récord de 176 a 38 en competencias de doble encuentro.

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Bryan Rathke ejerció en Goshen High School como entrenador de natación y clavado (salto) de varones de 1968 a 1983 y de 1992 a 1994; como entrenador de natación y clavado (salto) de mujeres, de 1991 a 1997. Lideró a los varones al récord de sesenta y un victorias consecutivas en competencias de doble encuentro. Bryan fue nombrado entrenador del año de la NLC (Northern Lakes Conference), cinco veces consecutivas. Mientras él fue entrenador, GHS salió invicta durante: seis temporadas, doce campeonatos de carreras de relevo de Goshen, doce campeonatos del NLC, siete torneos regionales, y un récord de 176 a 38 en competencias de doble encuentro.

 

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Las fotografías proporcionado

Traductor • Susana Cabezas

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